Dr. Lektroluv - The Icon (Sala Arena)
(02 de Marzo de 2012)



Sala Heineken, Sala Marco Aldany… no importa qué patrocinador firma el acuerdo de naming, Princesa 1 siempre será Arena. La emblemática e incombustible sala madrileña sirve de caparazón de Low Club, un club que como el cangrejo ermitaño busca refugio en las conchas vacías de otros moluscos, pero sin perder jamás su esencia y su razón de ser.

Un club nómada que ha dejado profundas e imborrables huellas en salas como Revolver, Yasta, Público o Pirandello y que saca pecho por ser los primeros en traer a Justice a España, por haber juntado a The Bloody Beetroots y Steve Aoki y por haber apostado por el sello Ed Banger Records.

Con invitados de auténtico lujo siguen revolucionando la noche madrileña con sesiones de miércoles a sábado, en distintos formatos: Zombie Club, The Icon, Zoológico…

The Icon es la sesión que centra nuestra atención y nos hace “pensar en verde” gracias al belga Dr. Lektroluv, alter ego de Stefaan Vandenberghe. Peculiar personaje mezcla cyan y amarillo que nos ha hecho bailar en numerosas ocasiones, pero nunca dentro de nuestras fronteras. Como le sucediera a Jim Carrey, la máscara le convierte en todo un fuera de serie que se ha subido a los escenarios más relevantes de Europa para derrochar bits, precisión y calidad en sus sets.

Ed is Dead, componente de Void Camp, firma un comedido pero contundente warm up que da luz verde al set del Doctor.

El Green salta a la arena con todos los elementos característicos de su puesta en escena: máscara verde, gafas oscuras, guantes y un teléfono clásico que hace las veces de auricular. Con un look más informal olvida su habitual traje negro.

Tormenta de bombos, sonidos electro al más puro estilo del sello Lektroluv y miscelánea de pelotazos: Teenage Bad Girl “Cocotte”, Ettiene de Crecy “All right”, Mumbai Science “Researchers” … culminando con MGMT “Kids”. Mucha “clorofila” y una sesión para enmarcar.

Los excepcionales visuales nos repasan los 7 pecados capitales y la lujuria se adueña de la cabina con la performance de novicias con provocativos hábitos iluminadas por las cruces de LEDs que presiden el escenario.

Turno para Worst, más BPMs y contundencia para el tramo final… la Ira -que no la Pereza- nos hace abandonar la sala minutos antes del cierre, aunque a diferencia de Brad Pitt, nosotros no recibimos ninguna cabeza empaquetada.



Texto: Juan Antonio Díaz






 

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