American Express UNSTAGED featuring Coldplay
(26 de Octubre de 2011)



Segundo intento, tras el fiasco de hace dos años en Montjuic, Live Nation vuelve a ser la encargada de traer a Coldplay en el que será el concierto presentación mundial de de su nuevo disco Mylo Xyloto, que veía la luz el pasado 24 de octubre rememorando la época de grafiteros de Martin y su banda que mantienen su estética inquebrantable y sonido made in Coldplay.

Expectación fundada, preventa para poseedores de American Express y clientes Vodafone y venta que en una hora acaba con las 17.000 entradas de aforo de la monumental de Las Ventas. La reventa funciona casi mejor que en la misma feria de abril con José Tomás cabeza de cartel. Para aquellos que se quedan fuera, la banda ha preparado una retransmisión a nivel mundial a través de Youtube y VEVO cuya realización corre a cargo del renombrado Anton Corbijn, fotógrafo y creador de videoclips como el de Personal Jesus de Depeche Mode.

Paseíllo con dos subalternos de renombre. Fedde le Grand, es el telonero elegido por los ingleses para abrir boca mientras que la plaza se llena. Se ha encargado de remezclar Paradise uno de los platos fuertes del nuevo trabajo y ameniza con su electro house habitual los minutos previos a la faena de los maestros. Notable con el capote es el turno del picador.

Mario Vaquerizo se pasea por el escenario compuesto por dos espacios, parte principal cubierta, en previsión de la lluvia que amenaza con hacer acto de presencia, presidida por un piano lleno de pintadas, y pasarela que adentra una segunda plataforma hasta el centro del coso. Misma fórmula que la ya utiliza en la gira Viva la Vida y que emplean para la parte acústica del concierto. El cónyuge de Olvido hace una breve y algo trastabillada presentación para dar entrada al tercio de banderillas.

Anton Corbijn ha sido el realizador del video utilizado como intro del concierto que es proyectado en las 6 pantallas que flanquean 3 a 3 el escenario principal. Resumen de la producción del disco, en perfecto inglés al que casi nadie presta atención (esto es España) y que culmina con una cuenta atrás que anuncia la entrada en el tercio de muerte.

Suerte de muleta, los maestros irrumpen el escenario con 25 minutos de retraso como estrellas que son, la lluvia acude a darles la bienvenida. Fuegos artificiales vuelan al cielo y primeros acordes. Se ilumina el escenario y a la vez las muñecas de gran parte de los asistentes ataviados con pulseras de diversos colores que han sido entregadas en la entrada, junto con un pañuelo blanco para pedir los trofeos, adjudicados antes de empezar la faena. El efecto visual es espectacular, suena ‘Hearts like heaven’, joya del nuevo disco y la gente enloquece. Es uno de los pocos acordes de los 14 temas nuevos, ya que el segundo en sonar, acompañado por los focos y cuatro cabezas láser en amarillo, es el archiconocido ‘Yellow’ seguido de ‘In my Place’, momento en el que, como en otras ocasiones al sonar el tema, soltaron miles de mariposas de papel al viento.

Se agradece el escaso español para presentarse y agradecer la estancia bajo la lluvia ya en su idioma natal. Después llegarían Paradise, Viva la vida introducida por los coros del coso taurino, Charlie Brown o el mítico Clocks ya en el único Bis de la noche.

Como ya hicieran en su anterior gira con el ‘Michael Jackson - Billie Jean’, hubo tiempo para recordar a otra artista que nos ha dejado. Guiño a la fallecida Ammy Winehouse, al piano recita el estribillo del que fue su tema más popular, Rehab que sirve de anticipo al íntimo Fix You con el líder de la banda spray en mano ‘tageando’ en una de las pantallas la palabra Madrid y un corazón.

Finalizan la faena con Every teardrop is a waterfall, su single más controvertido por su gran similitud con ‘Ritmo de la noche’. Pirotecnia y traca final con los pañuelos ondeando al viento y la lluvia que de nuevo retorna para despedir a la banda londinense.

Dos orejas merecidas, repertorio perfecto, salvo alguna balada indigesta. Ni siquiera una segunda “vuelta al ruedo” lo que provoca leves silbidos en el respetable. El rabo será en otra ocasión, la escasa hora y veinte minutos, les priva del trofeo pero no les cierra la puerta grande.



Texto: Roberto Piniella






 

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