The Prodigy, concierto en La Riviera
(19 de Octubre de 2008)



Como defiende la teoría del caos, en determinados sistemas naturales, pequeños cambios en las condiciones iniciales conducen a enormes discrepancias en los resultados. Weekend Dance 2008 confirmó el paradigma. Los cambios de fechas y emplazamientos del festival provocaron un final inesperado. Fruto del efecto mariposa, emergieron inesperadamente dos conciertos en solitario de la emblemática banda The Prodigy en Madrid y Barcelona (Razzmatazz).

Estas dos funciones a modo de bonus, son el aliento de miles de incondicionales que como los sufridores del “Un, dos, tres” vieron impertérritos cómo se esfumaban los mejores premios de la subasta Weekend Dance. La calabaza Ruperta sirvió de entrada para el concierto.

En Madrid, la fecha escogida para sacar la espinita clavada fue el domingo 19 de octubre -San Pedro de Alcántara según el Santoral- y el lugar, la sala La Riviera, donde los ingleses salieron por la puerta grande en el año 2004 en la presentación de su álbum "Always outnumbered never outgunned".

La película comenzó igual que hace cuatro años, con el cartel de aforo completo como tráiler. 2.500 adictos esperaban sedientos de beats la presencia de los tres reyes magos. Hora y media después de la apertura de puertas, tras los últimos compases de “Windowlicker” de Aphex Twin y un correcto warm up de los “no son The Requesters” las cegadoras nos deslumbraron y los warriors salieron a escena. ¡Comenzaba la rave!

Sobre el escenario: Liam Howlett, cerebro y alma máter del grupo. Se escondía tras sus teclados y portátiles con pegatinas del simio de su nuevo sello “Take me to the hospital”. A su derecha Maxim -con sus pinturas de guerra- y a su izquierda Keith Flint, la imagen del grupo, ataviado con su “colchonera” chaqueta -que no se ha quitado en ningún festival este verano-, en la que se puede leer “My dogs will kill you” en la parte posterior. Si no me falla la memoria, completaron el equipo un guitarra y un batería.

La mecha se encendió con “Worlds on fire”, el que parece que será el primer single de su nuevo álbum, que estará preparado en un par de semanas. El incombustible “Breathe” provocó la primera deflagración y la temperatura se disparó con “Spitfire” y “Warriors Dance”.

Aclimatados a los grandes festivales donde galopan libremente por el escenario, éste se les quedó pequeño. Maxim y Keith Flint, muy motivados, animales salvajes, necesitaban un espacio abierto.... ¡No se le puede poner diques al mar! Rompieron las cadenas y se subieron a las barras recorriendo la banda como Figo en sus mejores tiempos. No tardaron en lanzarse a la pista y confundirse entre el entregado público.

Sus últimos sencillos fueron muy bien recibidos, pero el auténtico delirio llegaba con sus éxitos de los noventa, como “Firestarter”, bandera de uno de los mejores momentos de la noche. La fuerza de los de Essex provocó un Tsunami de breakbeat, electropunk y drum&bass en el Manzanares.

Continuó la fiesta con “Action Radar Link”, “Warning” y “Mescaline”. Tras mucho” fuckin fuckin” y espurreo de agua hacia las primeras filas, se perdió el control con “Voodoo People”… ¡qué locura!

Después de un breve tiempo muerto continuó la tormenta de beats con “Diesel Power” y el polémico e inoxidable “Smack my bitch up”. Doblaron la última curva con “Poison” y entraron en la recta final sin soltar el acelerador. La penúltima: “Out of space”, hasta la seguridad tarareó los samples de la joya del reggae “I chase the Devil” de Max Romeo & The Upsetters… ¡apoteósico! Un directo para enmarcar.

Bailoteando el “Love is in the air” de John Paul Young dijimos adiós a una tarde-noche inolvidable. ¡No fue un domingo cualquiera!



Texto: Juan Antonio Díaz






 

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