Nicolás Ojesto
(10 de Diciembre de 2008)



Comenzamos…

No me gusta nada esto…

Tranquilo, no te va a doler.

¿Estás seguro?

¿Qué fue de DJ Nikko?

Nikko desapareció. Era un nombre que usaba para un estilo mucho más comercial por así decirlo. Después de mucho tiempo pinchando progresivo y trance dentro de lo que yo creo que se podría respetar, no cabía lugar en ese nombre para pinchar house.

¿DJ Nikko ha muerto completamente o puede resucitar algún día?

Yo creo que no. La verdad es que como nombre me gusta más, DJ Nikko suena mejor, fonéticamente y todo, pero que vaya a volver… Si de repente me pusiese a producir trance como un loco y se vendiese mi música fuera y demás ¿por qué no?

Ahora mismo estamos hablando con Nicolás Ojesto, familia de grandes artistas…

Bueno, bueno… ¡artistazos! Mi familia siempre ha estado relacionada con el mundo de la música, mi padre es Pedro Ojesto, compositor y músico, siempre ha estado haciendo Jazz, ahora está con un estilo fusión Flamenco Jazz, ha escrito un libro… Es un músico de los de siempre, de los de toda la vida. Es un músico que lucha mucho por su estilo, nunca se ha vendido y siempre ha hecho lo que ha querido, por eso no le va todo lo bien que nos gustaría en la familia (risas). Alguna vez se lo hemos reprochado, pero bueno, se le quiere. Mi madre es profesora de piano, tiene su propia escuela de música, mi hermana es actriz -Pili de Cuéntame para quien vea la serie-, mi hermano es arquitecto, todos desarrollamos de una forma u otra una actividad artística.

De casta le viene al galgo…

Eso dicen… Yo he optado por la música electrónica, que creo que se merece el mismo respeto que cualquier otro estilo musical. De hecho, el número de gente que un fin de semana va a escuchar música electrónica es mucho mayor que la gente que puede ir a todos los conciertos que se pueden hacer en una misma ciudad un solo fin de semana.

Hurgando en tus comienzos… ¿qué recuerdos guardas de Oscar Destroy?

Todos los recuerdos son muy buenos. Fue la primera persona que me dio la oportunidad de pinchar y eso siempre se te queda. Yo empecé con la electrónica muy tarde, al contrario que a muchos de los deejays que habrás entrevistado, más de uno te dice: “yo empecé con la electrónica a los 7 años escuchando a Depeche Mode…” yo no, yo escuchaba a Metallica, Offspring, Green Day… Recuerdo que un día que fui a Space -era por la tarde, era Space of Sound Light- escuché un tema de Armin van Buuren, el “Blue Fear” y desde ese día me encandile por el trance. Empecé a pillar música de Paul van Dyk, Paul Oakenfold, Talla2XL y desde ése día me volví muy sibarita, no cuajaba en ningún sitio. Conocí a Oscar Destroy que le gustaba mucho el trance, era muy exquisito, y como le gustaba mucho el estilo que yo llevaba me dio la oportunidad. Yo trabajaba de relaciones públicas en la sala que llevaba, que se llamaba Mistic, cuando pinchaban Rafa Villalba, Funes y Alberto Pérez, Funes aún sigue pinchando. Yo como relaciones públicas metía 70 personas todos los fines de semana y me dio la oportunidad de pinchar. Allí estuve pinchando de sustituto hasta que empecé a pinchar en la sala Bash de Callao. Empezó la sesión Ministry, primero comencé a trabajar de lightjockey, luego haciendo algunas suplencias a primera hora hasta que empecé a pinchar con Rafa Villalba, pinchábamos los dos juntos como pareja. Después en esa sesión entró Danny Boy, Neil que creo que fue su primera residencia en Madrid, Michel Lapp y también estaba Juan Várez. Esos fueron los comienzos. De esa sala me echaron después de varios años pinchando y desde ése momento fue cuando comencé a trabajar con Rafael Pérez Sánchez, nuestro gran amigo. Y que desde hace bastante tiempo me lleva cuidando y me ha enseñado todo lo que sé, me ha presentado a todas las personas que alguna vez me han dado trabajo y por muchos más detalles le estaré siempre agradecido.

Estuviste una buena temporada viviendo en Berlín, ¿cómo fue la experiencia?

La experiencia fue increíble, brutal, ¡me cambió la vida! Cuando me fui no tenía nada claro, yo creo que fue cuando Nikko finalmente dejó de existir. Aquí tenía una serie de problemas que no sabía como subsanarlos y decidí huir, irme a vivir solo y a probar experiencias. Allí en Berlín me asenté bastante, dejé de salir como salía antes... La experiencia fue bonita.




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